Va De Fútbol (Americano)

Pensando y pensando qué película me apetecía ver en este largo puente en el que estoy solito en casa, recordé que hay una que vería sin cesar hasta que me sangrasen los ojos. Este filme al que me refiero es Varsity Blues, Juego de campeones. Lo admito: no es una película que sea recomendable para que los alumnos de la clase de historia la vean, ni para hacer una reposición todas las navidades para que disfrute la familia de tan increíble obra maestra, pero sí que es una de esas pelis con las que disfrutas un rato.

"En América tenemos leyes; leyes contra el asesinato, leyes contra el robo y se da por hecho que, como miembro de la sociedad, te riges por dichas leyes. En West Canaan, Texas, existe otra sociedad que tiene sus propias leyes: el fútbol (americano, por supuesto)es una forma de vida". Así empieza esta obra maestra del típico género americano del futbol-flipe. Y es que, con este comienzo, con estas palabras que resuenan con unas imágenes del paisaje americano y un árbitro de fútbol americano haciendo aspavientos con los brazos, ya te puedes esperar lo mejor del mundo.

El argumento es el típico de las películas de este género, más cuando el escenario de la trama es la liga de fútbol americano que se juega entre institutos: equipo con entrenador chulo que lo ha ganado todo, quarterback guapo y genio del deporte, jefa de animadoras guarrilla y todo el pueblo que flipa y vive por y para el fútbol (americano). El protagonista no es menos habitual: chico normal que chupa banquillo pero que, un día de suerte, se convierte en la estrella del equipo. Pero al margen del argumento, bastante manido ya, lo mejor son los personajes y las grandes frases que llenan la película más que el argumento en sí, que es poco menos que original.


El prota de la película es James Van Der Beek. Sí, claro, Dawson, el de Dawson crece. Casualmente hace un papel igualito al de la serie: chico bueno, con novia buena, pero que también está bueno (aunque aquí, supongo que para alejarse del papel de Dawson, su pelo es castaño-caca. Por cierto, el nuevo color de pelo no evita que haga exactamente el mismo papel). Él es el quarterback suplente y le importa muy poco el fútbol...hasta que se convierte en titular por la lesión del quarterback habitual, Lance Harbor, interpretado por Paul Walker (sí, Dani, el de The fast and the furious). Dawson, que en la peli se llama Jonathan Moxon, "Mox", se hace con su puesto y, aunque el entrenador le odia, es superguay y hace ganar siempre a su equipo. La relación entre los dos quarterbacks es demasiado finolis, ya que son amiguitos desde pequeños y no existe esa rivalidad insana entre guays, que sí la ejercen sus respectivos padres.

Otro gran personaje es Billy Bob (Ron Lester), el gordo encargado de proteger al quarterback en el campo de juego. Para él son los mejores momentos de la película: tiene un cerdo que se llama bacon (originalidad máxima), todos le animan al grito de "Billy Bob, Billy Bob, Billy Bob" para que beba en una fiesta post-partido, y el entrenador Kilmer (John Voigt) le dedica unas estupendísimas palabras en la enfermería del instituto: "Eres un buen soldado, William Robert". Y tanto que lo es. Ese gordito (o de constitución fuerte...o gorda) es el auténtico héroe patriótico americano, que orgullosos deben de estar sus padres...salvo porque tiene un grave problema con las grasas, el alcohol y los golpes que recibe en la cabeza.

El entrenador Bud Kilmer (John Voigt, el papá de la Angelina Jolie) es el típico capullo que no debe faltar en ninguna película que se precie. Racista, egoista y solitario, representa todo lo que los niños de hoy en día quieren ser. Lo mejor de él es la estatua que le hicieron en su honor por ganar campeonatos interestatales en la categoría "Institutos". Y luego a la gebte le parece raro que quisiesen hacerle una estatua a Mostovoi en Vigo...¡pero si es lo que se lleva!

Otro miembro del equipo es Tweeder (Scott Caan) que es otro de esos personajes que no puede faltar en una película típicamente americana: el salidísimo. Su mejor escena, cuando desde un coche de la policía con tres mujeres desnudas en su interior intenta detener a Moxon con estas palabras: "Jonathan Moxon, queda detenido por no estar desnudo junto a una tía buena que quiera bañarle con su lengua. Ahora quítese la ropa y métase en el coche". Gracias por estas palabras. Y es que todo el mundo debería ser detenido por eso, que reformen el Código Penal YA. Evidentemente, Dawson se comporta al más puro estilo Brandon Walsh y le cede su cazadora de jugador guay a una de las chicas que dice tener frío. Quien fuera esa mujer...o esa cazadora.

Personajes femeninos: Amy Smart (como el coche), que interpreta a Jules, la hermana del quarterback Lance Harbor, y novia de Dawson. Mujer aburrida que no quiere que su novio se convierta en una estrella del fútbol (americano, insisto). La otra, la jefa de las animadoras es Darcy Sears (Ali Larter), que nos deleita con la escena del bikini de nata. Perfecta actuación de guarrilla que sólo quiere salir con el que sea el quarterback titular y le pueda sacar de ese maldito pueblo donde viven.

Nada más puedo decir de este maravilloso filme, repleto de partidos y de flipe a raudales. Es cierto que hay otras películas del mismo estilo, como Friday Night Lights, que la ponen ahora en Digital+ (por lo menos la ponían en Semana Santa) con otras frases para la historia como "Sed perfectos". Creo que también se desarrolla en algún pueblo de Texas que vive por y para el fútbol (americaaaaano) y su equipo del insituto.

Ay, quien fuese americano y jugase al fútbol (americano), sobre todo si eres quarterback, guapo, rubio y fuerte. Supongo que yo sería uno de los pardillos del instituto o la jefa de las animadoras, aun no lo tengo muy claro.

Nada más. Ved esa película si no la habeis visto, o volved a verla. Es una orden. Ah, y sed perfectos.

A Sangre Fría

El otro día, para acojonar a mi madre un poco, le dije que estaba pensando en raparme el pelo, dejándome sólo una crestita, y comprarme unas armas para acabar con la chusma del mundo. Ella pensó: “Este chico está muy crazy”, pero sólo me dijo: “Anda, no digas tonterías y acábate la cena”. No me hizo caso, pero se lo advertí. Ahora mis manos y mi conciencia están ensangrentados después del asesinato a sangre fría que llevé ayer a cabo.

Eran las once de la noche. Había acabado el partido Manchester-Milan y, como no echaban nada en la tele, me puse a ver unas charlas de Kevin Smith en Youtube en la habitación que me cedieron en el piso por tener el dormitorio más pequeño. Mientras me reía y disfrutaba de las cosas que se decían en esas charlas del director que recordareis de películas como Clerks, Mallrats o Jersey Girl, esta última un pastelón, algo me sorprendió a traición.

Por el hueco de la ventana que había dejado abierto para luchar contra el calor que hace estos días en Madrid, entró un insecto horrible. Revoloteó varias veces, como confundido, sin saber qué hacía exactamente en mi estudio. Después de dos o tres bandazos se posó en la pared que está enfrente de mí, de la que me separaba una tabla de madera muy ancha que se sostiene con la ayuda de tres caballetes estratégicamente colocados. Y ahí se quedó. Yo me saqué las manos de la cara, que me había cubierto para que no me atacase, y pensé: “Dios, qué mala suerte tengo. Odio a los bichos; me dan entre miedo y asco. Soy un mariquita de la leche”. A continuación, empecé a pensar mi plan para asesinar a aquel ser malvado. Mientras, él no se movía, como si estuviese cómodo en mi pared y pensase quedarse ahí mucho tiempo.

Primero pensé en sacarme el zapato, pero era muy aparatoso hacer todo aquel despliegue físico-mental, así que decidí cambiar el arma de ataque. Me levanté y cogí un periódico de la estantería (El País). El periódico era perfecto como arma homicida: no dejaba rastro y me podía deshacer de él fácilmente, incluso limpiándome el culo con él. Me quedé parado unos segundos, sin saber bien cómo ejecutar aquel golpe mortal. Tenía que calcular el golpe y sus consecuencias, como lograr que el bicho cayese encima de la mesa y no sobre algún papel mío o que se quedase pegado al papel, ya que así me sería más difícil deshacerme del cuerpo, que quedaría descuartizado y me lo ensuciaría todo. Mientras calibraba mi golpe y sus efectos, el insecto despegó de su refugio y comenzó a revolotear de nuevo, como si supiese que aquel trozo de pared ya no era un lugar seguro. Me lancé al suelo para que no me lograse tocar y giré varias veces sobre mi cuerpo, buscando un refugio para rehacer mi plan de ataque.

La cosa se había complicado demasiado. Me planteé dejarlo vivir; me acostumbraría a vivir con aquella cosa en mi habitación, al fin y al cabo parecía simpático…además, no quería que se enfadase y me comiese. Exhausto por el esfuerzo, el bicho se posó, pero esta vez en la pared contraria, mucho más a mano para ser ejecutado por mi periódico-matabichos. Cuando ya tenía el brazo armado, la ira en mis ojos y los calzoncillos un poco manchados, noté como aquel ser malvado cambiaba sus rasgos y se convertía en un ser afable, cariñoso, me atrevería a decir que incluso curriño (creo que nunca había utilizado esta palabra). Al fijarme en él, dejando atrás mi odio y mi conocimiento de que era un ser peligroso, me di cuenta de que era una polilla. Una simple y bella polilla mariposa, de esas que buscan la luz, como la niña de Poltergeist.

La mariposita me miró y me dijo: “Por favor, no me mates. ¿No te das cuenta que sólo quiero un hogar feliz, donde haya un chico amable que me cuide y me haga compañía?¿No te das cuenta que es mejor de pedir que de robar?” Vaya, a cualquiera que tenga alma, ésta se el rompería en mil pedazos al ver cómo dos lagrimones surcaban su cara (o su no cara), y más después de aquellas palabras. Quizás estábamos ante el inicio de una gran amistad, de un nuevo concepto de la vida, en la cual las mariposas polillas fuesen el mejor amigo del hombre, y no los malditos chuchos. El brazo me empezó a pesar, mis ganas de matar desaparecían, desaparecían, poco a poco, al mismo tiempo que mis ganas de construir un futuro junto a aquel maravilloso ser de la naturaleza crecían irremediablemente. Pero cuando mi brazo estaba cediendo ante aquel discurso tan emocionante, vi cómo esbozaba una sonrisilla maléfica, e incluso escuché: “Ji ji, pardillo”. Entonces me cabreé de verdad. Volví a alzar el brazo con decisión y grité: “¡Cómo has podido haceme esto! ¡Yo que confiaba en ti!”. “Despierta” dijo, “lo nuestro es imposible. Los hombres sois los archienemigos de las mariposas polillas. Acabaremos con vosotros cuando llegue la nave QJWWXJL-5634 de nuestro planeta”.

(Retomo la acción) Allí estaba yo, con el brazo en alto portando un arma de destrucción masiva. Y allí estaba él, el ser más despreciable que jamás había existido. Me había utilizado, se había comportado como una mujerzuela que busca alcanzar los fines que pretende a base de engañar a los machos. Entonces, como si un espíritu me poseyese, estas palabras salieron de mi boca: “¿Hablas conmigo? ¿Me lo dices a mí? Dime ¿es a mí? Entonces ¿a quién demonios le hablas si no es a mí? Aquí no hay nadie más que yo. ¿Con quien puñeta crees que estás hablando? A sí, eh, muy bien“. En dos milésimas de segundos, mi brazo pasó de la posición de “ataque” a la posición de “muérete”. El periódico salió con la velocidad de una bala e impactó contra él. El golpe fue tan seco, tan perfecto, que no quedó rastro en el blanco de aquella pared. Su cuerpo, con las alas entreabiertas, quizás buscando una salida que nunca encontró, yacía sobre el parqué de mi habitación. Una gota de sudor frío me recorrió por la espalda. Había matado. Había hecho algo con la sangre fría del asesino a sueldo y la eficacia de un ninja.


Salí del cuarto y cogí la escoba y el recogedor. Barrí los restos de mi enemigo y le hice un entierro a la altura de un rival de tal calibre. Caminé con paso lento hasta el baño entonando una triste canción (realmente sólo me salió la canción de “La cucaracha”, que irónico), levanté la tapa del retrete y dejé caer su cuerpo sin vida en el agua. “Descanse en paz, amigo” dije, y tiré de la cadena. Allí iba, al cielo de los animalitos, a reunirse con otras de su especie. Me dio pena la verdad, pero el futuro de la tierra estaba en mis manos, y no eran plan defraudar a nadie.

Así fue, y así lo he contado. Y recordad, matad a las maripositas polillas, pues ellas nos quieren invadir.

Besos.

¡¡¡Mentira!!!


No sé por qué razón las mentiras están tan mal vistas en el mundo. La moral cristiana y la de todo tipo de religiones han demonizado la mentira durante años, décadas, siglos…y no lo puedo entender. Nos sentimos culpables cuando mentimos, y nos sentimos realizados cuando contamos la VERDAD, la única y verdadera verdad, nuestra verdad. A los políticos se les llena la boca hablando de la verdad (su verdad, la particular de cada partido), los medios de comunicación nos bombardean con la verdad de cada uno de los temas candentes de la actualidad mundial. Hay veces que las palabras llevan unidas un significado de verdad, de realidad; otras llevan aparejadas la palabra MENTIRA.

La cuestión es que nunca se llega a la verdad. Sólo hace falta escuchar las distintas opiniones de la gente para darse cuenta de que la verdad es un imposible. Es un sueño inalcanzable, un fin común de todas las personas humanas, de todas las buenas personas. De hecho, la sinceridad es la base de toda relación, ya sea amorosa, paterno-filial, de amistad, etc. Es el pilar más sólido desde el que se construyen las relaciones sociales…en teoría.

Pero desde aquí quiero romper una lanza por la mentira. No por el engaño, sino por la mentira.

Habitualmente nos escudamos en mentiras que denominamos “piadosas”, con el objeto de restarle importancia a esa palabra tan dura, MENTIRA. Las mentiras piadosas son aquellas que contamos para no hacer daño a la otra persona, las que no duelen, las que no son realmente mentiras. Esa idea de la mentira piadosa es MENTIRA. Es como si existiesen las verdades piadosas. Las verdades son verdades, y las mentiras son mentiras, por mucho que las califiquemos de otro modo.

A mí me encanta mentir. Me parece, además, que es muy difícil la acción de mentir, de mentir bien. En la MENTIRA, en la buena MENTIRA, se unen varios factores que deben estar enlazados de un modo especial. La buena mentira consta de una idea inicial, un objetivo, un fraude y una actuación.

La idea inicial se puede definir como el primer instinto que tenemos, que llena nuestra cabeza, y que nos hace definirnos por la utilización de la mentira, rechazando la verdad por ser imposible, incómoda o irreal (que contradicción).

El objetivo es, como bien dice la propia palabra, el objeto final que buscamos con la mentira. La solución de un problema, el quedar bien con el receptor de la mentira o el bien estar social.
El fraude es la utilización de un hecho real como el vehículo en el que se monta la mentira para llegar a su destino. Tiene vinculación con el fraude de ley, figura jurídica que consiste en utilizar una norma para obtener un resultado que el ordenamiento jurídico quiere prohibir. Un ejemplo: yo puedo decir que me encuentro mal, por eso no quiero quedar con alguien. Es real que yo me pueda encontrar mal, realmente mal, tanto como para no tener fuerzas para salir de casa. El fraude nace en el momento en el que yo utilizo una situación real, el “encontrarse mal”, para obtener el resultado deseado, no salir de casa. Es cierto que podría encontrarme mal, pero me encuentro bien, y utilizo esa realidad paralela para evitar una situación que no me apetece vivir.
La actuación es la ejecución de las tres anteriores acciones. Deben ser ordenadas, pensadas y realizadas a la perfección para que esta actuación conlleve la efectiva mentira. Es la parte más delicada, es como el día del partido; tienes que preparar bien el partido para que todo te salga como lo habías pensado. Debes pensar, incluso, en los posibles contratiempos que pueden surgir en el camino del ejercicio del partido (o de la mentira). Todo tiene que estar pensado, planeado y previsto para que el resultado de tu acción sea la creencia por parte del receptor de tu acción de que lo que le dices es VERDAD.
Yo no miento mucho. Me gustaría mentir más. Me gustaría que mi moral se escondiese de vez en cuando para que surgiese en mí ese instinto que es el MENTIR. Mentir sin razón, mentir por el mero placer de contar lo que no es cierto, pero que me gustaría lo que fuese, sentir ese vértigo acompañado de un escalofrío que te recorre el cuerpo desde la cabeza hasta los pies y el miedo a ser cogido in fraganti en la mentira en el mundo real, en la verdad en tu mundo imaginario. Pero no soy capaz de mentir bien. En las discotecas, cuando no tenía 18 años, nunca se creían que realmente era mayor de edad. Puede ser que no me creyesen por mi aspecto de pipiolo recién salido del colegio con la mochila a los hombros, pero también influía mi cara desencajada y pálida ante aquella verdadera mentira; vamos, que ni yo me creía la verdad de mi mentira.
Y es que no he sido ni capaz de copiar en un examen. Sólo en cuarto de E.G.B, en un examen de matemáticas con María Eugenia, comprobé una cuenta con mi reloj-calculadora (ese fue el único uso útil que le di a aquel reloj…y pensar que no me compré el reloj con juego de coches incluido por disponer de una calculadora en mi muñeca), y aun así lo pasé fatal. De todas formas, copiar en un examen es una forma vil de mentir, porque lo haces escondido, agazapado en la última fila de la clase, y no te enfrentas a los ojos inquisidores del que recibe tu mensaje.
Otra forma de mentir, muy castigada por la moral, es la mentira a uno mismo. Esa es la peor. Es la que llevas a cabo cuando la víctima de tu plan eres tu mismo. El ejemplo más paradigmático del mentirse a uno mismo se da en época de exámenes. Piensas que serás capaz de estudiar 25 horas diarias sin a penas descansar. Te lo preparas bien, haces un calendario (el fraude) para convencerte de que serás capaz de llevar a cabo tal hazaña, y empiezas el trámite de la mentira.
El mentirse a uno mismo es la única mentira que llevo a cabo. La mentira a “segundos” es la que más me cuesta, sobre todo cuando me siento vinculado de alguna manera a la persona a la que miento. La mentira a terceros seguro que existe, y seguro que, sin saberlo, lo hago muchas veces.
De todas formas os invito a mentir. Mentid a la gente, construid una vida basada en la mentira, construiros una personalidad que esté cimentada en irrealidades, en mentiras, incluso en engaños. Eso sí, si lo hacéis, hacedlo bien. No hay nada más feo que ser cogido en una mentira…o en varias.
Todo esto es mentira. O no. Podría haber construido un discurso basado en mentiras en contra de las mentiras, y seríais mis victimas. Nunca sabríais que todo lo que he escrito es mentira, que no es verdad, que me gusta mentir y que soy el mejor mentiroso del mundo. Que ni siquiera soy yo el que escribe esto, que no soy el tipo de persona que pensáis que soy, que mi vida es una mentira constante y que ya no encuentro la salida ni el camino que me devuelva a la verdad…
Es mentira. O no.
Besos.

La Pasión De Morgana

La noche es el lugar donde habitan seres extraños. Desde los inicios del mundo (como la época de antaño o de los colonos), la noche era identificada con el miedo, lo extraño, lo desconocido. La oscuridad de la noche asustaba a mayores y pequeños y se contaban historias de fantasmas y seres horribles que vagaban por ella buscando sangre fresca de vírgenes doncellas o niños a los que meter en un saco para luego devorarlos.

Más recientemente, la noche se identificó con los borrachos y las presbitutas. Hoy por hoy, a pesar de que existen múltiples borrachos y presbitutas que acechan cuando se esconde el sol, la noche es el mejor momento para disfrutar de la juventud. Dicen los mayores que sólo pensamos en salir de noche, que alguien ha puesto de moda eso de salir de casa a las 00:00 para llegar cuando amanece y que todos lo seguimos como borregos. Quizá sea así, pero es lo que hay. Lo que pasa es que determinadas situaciones sólo se pueden dar por la noche, en un local como el Galerna.


El Galerna está en la entrada de Vinos (con mayúscula tiene más glamour), muy cerca del mercado de La Piedra, ese lugar de venta ambulante que es invisible para las autoridades locales (bien es cierto que, de vez en cuando, se hacen unas redadas muy molonas que acaban con las existencias de su ropa de marca y su tabaco americano). Pues ahí, en el Galerna, antiguo Baranda (o Varanda, no sé), local pijolo de nuestra juventud más quinceañera, se dan situaciones de los más extrañas; si este local abriese durante el día seguro que no cultivaba ese tipo de sucesos inverosímiles.


Es cierto que yo no soy un habitual allí, ya que mis avatares madrileños me lo impiden, pero grandes amigos míos suelen disfrutar de ese lugar sin par en la geografía pubística viguesa y, si me apuras, mundial. Aun así, me atreveré a acercaros a ese lugar y a una de las historias más bellas allí acontecidas.


En primer lugar, su camarero. El Galerna es regentado por el Caballero de la Gafa, apuesto seductor (y no sé si dueño) que se dedica a estar detrás de la barra sirviendo lo que se le ruegue al son de su repeinado pelo rizo y sus eternas gafas. Es un auténtico caballero, de los que ya no quedan; para él, su local es su reino, y los demás somos meros visitantes eventuales que degustamos su cerveza o, si se tercia, un poco de su licor café, brebaje (y nunca mejor dicho, atendiendo a su definición) que el mismo moldea en Celanova (creo recordar, si no corregidme).


El local es oscuro, intimo, y frecuentado por todo tipo de gente. Su situación privilegiada hace que su escaso tamaño no sea un problema en los días de máximo apogeo gentucil, ya que en el exterior guarda un pasillo de piedra protegido por una barandilla que desemboca en la cuesta que da acceso a la parte baja de Vinos. También disfruta de un segundo piso, de espacio muy reducido, con unas sillas azules de Pepsi y una vista privilegiada de la parte de abajo. Vamos, que el local en sí no es ninguna maravilla.


Por último, sus historias: El Galerna guarda dentro de sí algunas historias que podrían conformar un libro o una novela de esas de los años 90, que se podía llamar "Historias del Galerna". La más reciente, y creo que la más especial, tuvo lugar el miércoles de esta Semana Santa. Allí me encontraba yo con algunos amiguitos degustando la cerveza que el Caballero de la Gafa nos había servido amablemente. Al rato, después de estar ofuscado en una conversación seguramente estúpida con Dani, me encontré con que a nuestro reducido grupo se había incorporado un ente ajeno...una mujer. Era de estatura pequeña, ojos grandes azulados y peinaba su cabello con dos coletas, para hacer su aspecto más infantil, si cabe. Su frase para entrar en nuestro mundo fue, según contaron fuentes cercanas (Gonzaga, para ser más exactos): "Yo me afeité hoy el bigote".


La verdad es que es incómodo que una persona entre en un circulo cerrado de personas sin conocer a nadie contando su vida, pero la aceptamos e indagamos en su persona. Nos contó que había salido sola porque sus amigas o tenían novio o no salían mucho, y que el día anterior un chico le había invitado a una supuesta fiesta en el mismo local y que estaba buscándolo; de hecho, a cada rato, estiraba su minúsculo cuerpo haciendo el ademán de buscar a alguien con la mirada, y luego suspiraba: "Nada...". La conversación siguió con nuestras preguntas sobre cómo se había tragado esa mentira o cómo es que era tan tonta.


La verdad es que es difícil encontrar el hilo conductor de la conversación, porque dijimos tantas tonterías que me resulta imposible hacerlo ordenadamente, así que enumeraré varios momentos de la laaaarga conversación en el Galerna con la individua:


1.-Yo le dije que era francés y gay, cosas que suelen ir unidas y que, por que no decirlo, no son difíciles de creer dado mi aspecto de imbécil. Yo era del sur de Francia y estudiaba aquí desde hace ocho años. Mi escaso acento estaba justificado en el origen español de mis abuelos y en que en mi casa siempre se había hablado español. Para refrendar mi origen tuve que recitar un bello poema en francés que consistía en decir palabras que se acercasen al sonido gabacho lo más posible.

2.-Nos pusimos nombres en clave: Gonzaga era NAIGUEL(no sé cómo se escribe, Nigel, supongo), Dani 747, Joaquín MAVERICK y yo ÁGUILA-2. Cada nombre debería decirlo con un tono o una voz diferente. Ella aceptó sin rechistar…de hecho también se bautizó. Primero quiso llamarse LULÚ, pero como era nombre de guarra no se lo permitimos y eligió MORGANA. Su nombre había que decirlo con un aire de misterio: MORGAAAANNNAAAAAAAA…


3.-Nos cantó varias canciones y bajó por las escaleras del Galerna como si fuese a participar en “Lluvia de Estrellas”. También bajó las escaleras diciendo su nombre en clave.

4.-Nos sacamos una afoto con ella:





La historia continuó en la Fábrica de Chocolate, donde, después de confesarnos que tomaba pastillas antidepresivas (y estaba bebiendo bastante), comenzó a marearse y tambalearse hasta que Joaquín y Gonzaga la metieron en un taxi a la fuerza…era de Teis. Bueno, también tanteó el terreno con todos, incluso conmigo, aun pensando que era gay, y gritó varias veces: “¡¡No me rechacéis!!" cada vez que intentábamos huir.


Y así acabó la historia de Morgana, la mujer que se introdujo en nuestra noche y nos la hizo algo más divertida…al principio.


Ah, por cierto, al principio de la conversación nos dijo que había visto la peli de “La pasión de Cristo”. Nosotros le hablamos de la Pasión de Hristo, película de Sigourney Weaver (es mentira, claro), y ese título me recuerda hoy al nuevo entrenador del Celta…Hristo, no Mejide, sino Stoichkov. No sé, no sé.


De todas formas, suerte.


Os quiero. Zapatos amarillos para todos.

Historia De Una Uña Rota

Ay, amigos, que equivocados estamos con algunas expresiones. Tendemos a fivolizar con temas que no conocemos, nos burlamos de cosas que jamás hemos sufrido, y luego llega el día en que te das cuenta de lo cruel que eras. Esta es la historia de una uña rota:

Érase que se era un hermoso chico llamado Mauro. Él y sus compañeritos de clase habían quedado para jugar un partido de fútbol contra otros chicos. Era su primer partido después de mucho tiempo sin jugar a su deporte favorito, lo que le hacía estar nervioso y emocionado por volver a conectar sus pies con la figura esférica de un balón. Tal era su felicidad que no com
ió durante todo el día, ya que el estómago se le había convertido en un pequeño grano en el que a penas cabía una gota minúscula de agua. Llegó la hora del partido, la una de la tarde, y salieron al campo de hierba artificial a calentar un poco para no sufrir lesiones de gravedad que le impidiesen jugar aquel partido.

Mientras daba sus primeros pasos por el campo, multitud de recuerdos se le agolpaban en la cabeza: las goleadas que les metían en el equipo del cole, los partidos de la "máxima" contra Ureca, los clase contra clase, los pocos goles que marcó en su corta carrera
deportiva... Los demás del equipo empiezan a pasarse el balón y a tirar a la portería. Mauro decide ponerse de portero para rememorar sus paradas (y sus no paradas) en el cemento rosaliano. Primer disparo, parado con una zamorana. El segundo disparo, parado con el talón. El tercer disparo, rechazado con el pie; el balón se queda muerto en el área y uno de sus compañeros (Guillermo) corre desesperado a recoger el rebote para remachar el balón. Dispara. El balón va a media altura, sobre pasa a Mauro...¡No! Esperen un momento, Mauro "Paralotodo" ha sacado una mano increible que hace que el balón se aleje por la línea de fondo.

Era el calentamiento. Todo era alg
arabía y felicidad. Mauro se queda tendido en el suelo y grita de dolor. Nadie se acerca; atónitos, sus compañeros no comprenden qué le pasa. Mauro, con una entereza digna de Oliver, se levanta con su mano derecha agarrada por su otra mano. "Joder, me he roto la uña", exclama Mauro, cuya tez se ha enrojecido del dolor.

La visión es horrible: la uña de su dedo índice ha quedado levantada formando 90 grados por la mitad y la punta del dedo sangra. Guillermo, el autor del disparo, y Mauro corren a los vestuarios y realizan unas curas bastante poco sofisticadas.
La preocupación entre la afición y los m
iembros del equipo aumenta. Al cabo de un rato, Mauro sale con el dedo vendado y dice: "No os preocupeis, jugaré el partido".


Mauro con el dedo vendado y al lado su ejecutor


Y así fue. Mauro jugó todo el partido con la uña destrozada y entre gritos de dolor. Su equipo perdió 0-13 y él marcó un gol en propia puerta (un golazo), pero todo fue culpa del dedo.


Después del partido se dirigió a urgencias, donde un médico atractivo a la par que agradable le "bajó la capota", previa anestesia (dos anestesias, porque la primera no fue suficiente para que nuestro héroe no gritase de dolor como una niña a la que le tiran de las coletas). Salió de Urgencias con el dedo vendado y una promesa: "Jamás volveré a reirme de la gente que dice que se le ha roto una uña".


El resto del fin de semana de Mauro fue guatxi, porque su novia Silvia fue a verle a Madrid, pero esa es otra historia.


Así que ya sabeis, amigos. Cuando alguien diga "ay, que se me rompe una uña" con escarnio, que piense que duele mucho, muchísimo, más que una patada en los huevos.

Y aquí pongo fin al relato de la semana infernal que viví, incluyendo una caída por las escaleras de mi casa, que se saldó con un dolor en culo y brazo que no me hizo nada de gracia. A todo esto, la caída fue con el dedo en alto, para no estropear más la uña.

Nada más. Os quiero.

La Soledad Celeste

Dicen que no hay nada más triste que ver un partido de fútbol solo. Sí lo hay. Ver un partido del Celta TOTALMENTE solo. Mis puños se cierran con la escasa fuerza que tengo para insultar al contrario; giro la cabeza, en busca de un aliento común y no encuentro nada. Sólo veo la pared, precedida de una mesa llena de trastos inútiles en mi vida.

No llega el gol, ni tampoco lo pretendo, pero me desespero más por mi soledad que por el defensivo juego del Celta. No es que rechace la soledad, ni mucho menos. No hay nada más placentero que estar solo y pensar tus tonterías. Incluso reirte solo de lo ocurrente que eres con tus lascivos comentarios y tus acertados improperios al rival, pero...siempre he relacionado el Celta con Vigo, con ver el partido en mi casa o verlo con amigos en cualquier sitio. Hoy no fue así. Derrota celeste, que me importa bien poco. La verdad es que estoy más preocupado por otros temas.

He tenido otitis, ese dolor puntiagudo que nace en el oído y muere en el resto del cuerpo. Ese malestar que me produce el dolor me lleva a un estado catatónico que no se resuelve con nada.
Afortunadamente mañana tengo una comida, la llamda Tapergüer Party, donde comeré con mis compañeros de clase para luego salir por Madrid. Se supone que cada uno debe llevar comida de su tierra...no pienso llevar ni pulpo, ni empanada gallega, ni marisco, ni pimientos de Padrón. Con una tetilla (al margen de las mías espero que sea suficiente. La salida posterior no será una salida cualquiera, no. Se supone que, sobre la una de la mañana, vamos a ir hasta una plaza en Chueca, invitados por una chica de clase, a brindar con champán por su cumpleaños. Realmente retorcido. Creo que es lo más absurdo que he escuchado en mi vida. Que conste que no lo estoy despreciando, ya que toda situación extraña y absurda me parece digna de presenciar.

Alzaré mi copa al aire y respiraré hondo antes de darle un trago al champán...que lo odio, por cierto. El problema es que, si brindo con cerveza: uno, a la chica en cuestión le puede parecer soez, y dos, la cerveza tendría que comprársela a un chino ambulante cuyas latas apestan a pescado. Así que seré educado y será el día más feliz de mi vida...si aguanto hasta esa hora, ya que mañana tengo seis horas de clase y madrugo, me canso, como...y no puedo dormir una siestecita de rigor.


Nada más. Sé que ha sido flojo, pero como nadie actualiza, mejor esto que nada.


Os quiero. Un zapato verde.

Crónica De Una Muerte Anunciada

Siguiendo con la Palop, una de las mejores profesoras que me he encontrado, no sólo en la Carlos III, sino también en Santiago y en el colegio, os diré que las charlas que organizaban estaban todas muy bien. Pero muy, muy bien. Pero me quedo con una en especial, la de su hermana, de la cual no recuerdo su nombre de pila (¿Energizer?...perdón), que trabaja en la TVE y sale a veces por la tele, micrófono en mano, para dar la información social en los telediarios de la Primera. Antes era la encargada de seguir a Aznar por el mundo mundial y luego contar sus cositas.

Al margen de anécdotas graciosas y situaciones inverosímiles que vivió mientras era la encargada de cubrir la información del Presidente del Gobierno, yo me quedé con un comentario que hizo. Hablábamos de Cuba, de que cuando muera Fidel sólo la Primera tendrá un enviado allí y que, como cerrarán los aeropuertos de la isla, la Primera será la única que podrá retransimitir en directo todo lo que pase allí. Entonces dijo algo que me hizo pensar. Me descubrió un nuevo mundo, que no se acababa en su interminable melena rubia o en su mirada inquisidora que te obliga a contarle todos los secretos del mundo mundial, aunque ocupes un cargo importante en cualquier gobierno (es cierto, me enamoré de ella...); parece ser que, en todas las cadenas de televisión, en las redacciones, realizan biografías de gente que aun no está muerta pero que lo estará en breve.


Creo que no me he explicado bien: Fidel Castro está en las últimas, o eso dicen. Vale. Pues en las televisiones ya tienen hechos los vídeos que recogen toda su vida para que, cuando muera, no perder ni un minuto. Estas biografías pre-muerte se van actualizando cuando ocurre algo de interés.


Sé que, seguramente, todos lo sabíais ya. Yo no lo sabía, o no me había parado nunca a pensarlo, aunque me sorprendía la velocidad con la que sa hacían las cosas en televisión... El caso es que me puse a pensar cuánta gente tendrá ya su propio video, con su vida, obra y milagros, en algún rincón de una redacción, o en un cuarto oscuro donde comparte estantería con otros de su misma especie. Por eso supongo que lo peor que le puede pasar a un periodista es que alguna figura importante se muera de repente y no tengas preparado su video. Cosas de la era digital.


¿Y nosotros?¿Tenemos nuestros videos? Si yo me muero mañana ¿quién tendría un conjunto de imágenes mías para hacerme ese video? Y digo imágenes decentes, porque yo, después de morir, quiero que hagan algo chulo, y que se hable muy bien de mí. Que se diga que fui una gran persona, amigo de mis amigos y de mis enemigos; que colaboraba con los pobres y luchaba contra la destrucción de la Tierra y contra el cambio climático.


Y sobre todo lo que pasó ayer en el Betis-Sevilla supongo que ya estaría preparado algún vídeo de esos donde hablasen de la violencia en los campos, de los energúmenos, de los borrachos y de los que lanzan objetos al campo mientras hacen el ruido de un mono...¿no? ¿O es que nadie preveía que algo gordo iba a pasar? Luego sale el Del Nido, con su reluciente calva y su pequeño tamaño, diciendo que los presidentes no tienen la culpa. Toda seguro que no, pero gran parte de ella sí. Por lo menos son colaboradores necesarios de los actos vandálicos de los demás.


Bueno, nada más. Me voy a grabar un video y a hacer unas copias que os daré por si me pasa algo, como comerme un huevo en mal estado o morir aplastado por un pájaro gigante, que todo puede ser.

Os quiero.

P.D.: Creo que la mujer en cuestión se llamaba Mercedes...Rodíguez Palop. Por si la veis en la tele algún día y tal.

Enjuiciando El 11-M

Hace unos meses, a mediados del anterior cuatrimestre, nuestra profesora de filosofía política, la Palop, nos hizo en clase una oferta irrechazable: cubrir los juicios del atentado en Madrid del 11 de Marzo para la Asociación 11-M. Las únicas condiciones eran tomarselo en serio, dada la importancia del evento (suena un poco superficial llamar al juicio 'evento', pero los medios lo están convirtiendo en eso), y apuntarse en una lista. La razón de que la Asociación 11-M confiase la cobertura informativa del juicio a unos jovenzuelos sin experiencia profesional que están haciendo el segundo ciclo de periodismo fue la escasa neutralidad u objetividad con la que iban a cubrir los medios el asunto, ya que cada uno sigue una línea editorial que persigue más tener la razón que encontrarla, y todo esto con las víctimas en el medio de todo sin saber de dónde les vienen las collejas.

Así que me apunté a la lista, junto con otros compañeros, con el fin de ayudar de alguna manera a que los objetivos de la Asociación se consiguiesen y, de paso, para vivir una experiencia que seguramente sea inolvidable.

Antes de las vacaciones de Navidad, la misma profesora organizó una charla con Pilar Manjón, cabeza visible de la Asociación, y Eduardo Madina, víctima de ETA hace unos años, cuando una bomba le dejó sin una pierna. La charla-coloquio fue muy interesante y nos acercó a la figura de la víctima del terrorismo como algo más que un nombre o un número sin historia ni voz. Después de la charla nos fuimos a tomar un café y estuvimos hablando un rato con Pilar a cerca de nuestro papel como cronistas de los juicios. Asistiríamos los días de juicio en parejas y realizaríamos crónicas semanales de lo que allí aconteciese. La verdad es que el recuerdo que tenía de Pilar Manjón era el de aquella señora vestida de negro que había leído un texto en la Comisión de Investigación del 11 de marzo; al ver aquellas imágenes, era fácil pensar que se convertiría en el centro de todos los ataques de la derecha y de Jiménez Losantos...y así fue.

Al margen de la figura de Pilar Manjón, de la polémica entre partidos sobre el quién, el qué, el porqué o el cómo del atentado, algo que considero demasiado importante y serio como para exponer en un post, me quedo con la experiencia que ayer viví con dos compañeras de clase en la Casa de Campo, lugar donde se celebra el juicio.

Ayer estuve allí, in situ, pude ver y escuchar como "El Egipcio" negaba que la voz de las grabaciones fuera la suya, y todo lo que pudisteis oir o ver ayer en las noticias. De hecho me voy a hacer una camiseta que ponga "No estuve en el desembarco de Normandía, pero estuve en el Ureca-Rosalía y en el Juicio del 11-M".

No contaré nada más, por respeto y porque es altamente confidencial; sólo aquellos que saben leer pueden entrerarse de lo que pasa en ese juicio...y no hay muchos.

Me cansé de escribir. Os quiero.

Un Guapo Caballero

¿Recordáis aquella época en la que el Príncipe Azul os recogía en su caballo y os llevaba a un paraíso a vivir una mejor vida? Yo sí. Era rubio, moderno, lucía su torso sin vergüenza porque sus músculos bien formados parecían una pared infranqueable y su caballerosidad estaba por encima de cualquier duda (“a sus pies, mi dama”, “usted primero, bella”, “un pompis delicioso”…). Él, ese caballero andante, tenía nombre y apellidos: David Beckham.


Hace muchos años, muchos muchos años, vivía en Manchester un caballero de rubio cabello que era el orgullo de su ciudad y de su nación. Manchester es, según dicen, una ciudad fea. Industrial y oscura, con un clima que hace honor a su localización británica; pero también es, dicen, una ciudad que vive por y para el fútbol. El estadio de la ciudad, Old Trafford, es conocido como el Teatro de los Sueños…y eso en la cuna del fútbol, donde existen estadios como el del Liverpool que dicen que acojona sólo con ver la inscripción de “This is Anfield” que te encuentras en el túnel de vestuarios, justo al salir al campo. Pues ahí, en ese teatro, David Beckham se convirtió en el mejor actor, el que representa el papel del héroe protagonista, el que hace que pagues una entrada para ver como recita sus frases con una facilidad y un realismo asombrosos. Y eso que recogió el testigo del mejor jugador que ha pasado por las islas, por lo menos el más especial, en las últimas décadas, Eric Cantona. Heredó su número, el 7, he hizo que todo el mundo incluyese en el recuerdo de ese número mágico que llevó el francés durante una de las épocas doradas del Machester United al rubito inglés.


Después, tras el Mundial de Francia de 1998, después de revolverse contra una entrada de Simeone, fue expulsado y se convirtió en el personaje más odiado de Inglaterra. Pero se recuperó y llegó a ganar la Champions de 1999 contra el Bayer Munich en aquella histérica final del Nou Camp.


Años después, convertido en una estrella mediática, y después del “Never, never, never” de Florentino, fichó por el Madrid en la época de los galácticos. Fue presentado con todos los honores, eligió el número 23, en plan Jordan, para vender camisetas en Estados Unidos y embriagó el vestuario del Madrid de un olor a perfume caro de esos que echan para atrás.
No ganó ningún título. No consiguió nada en Madrid, salvo vender camisetas y vivir una de las peores épocas del Madrid en toda su historia. Así que este año, llamado por el olor estadounidense a dólar, ha decidido irse. Firmó por Los Ángeles Galaxy y lo anunció seis meses antes de irse.


Capello, que es muy suyo, decidió que un tío que se ha comprometido con otro equipo sin esperar a que acabe la temporada no puede jugar en su equipo (es un poco en plan: “no juegas, que la bola es mía”). David, guapo él, se calló. No salió en rueda de prensa rajando contra el imbécil ese del italiano que le ha prohibido jugar, ni se dedicó a ir por los programas del corazón diciendo que Capello le acosó sexualmente. No. David es un caballero. No es tan bueno, no es una superestrella, no es un tío de esos que él solo gana la Liga o la Champions, o que regala un regate o una mariconadita que hace las delicias de los comentaristas de la radio/tele. Es un profesional. Un auténtico profesional que no tiene que salir en la tele diciendo que la gente no le da cariño o que el entrenador le tiene manía.


No es que me haya enamorado de Beckham, de hecho no me gusta ni física ni futbolísticamente, pero hoy, que ha marcado el primer gol del Madrid, me ha apetecido dedicarle este post. Ha marcado y, dicen en la radio, que sólo ha cerrado los puños con fuerza y no ha hecho un gestito estúpido al banquillo, o al palco, o lo que sea.


David es un profesional. Y su mujer una asquerosilla.





P.D.: Si veo en la tele que ha hecho algún gesto, que se ha besado el escudo del Madrid o que ha puesto carita de guay seguiré pensando lo mismo.

Cambio De Look

No sé si habeis tenido la suerte de sufrir ese momento, clásico en la comedia, en el que una mujer llega de la peluquería y al cabo de un rato te dice: "¿Qué?¿No me vas a decir nada de mi nuevo peinado?". Su nuevo peinado consiste en un ligero corte de las puntas y un alisado y...ya está. Tú, incapaz de reaccionar, dices: "Sí, te lo iba a decir antes, pero te marchaste. Que bien te han dejado, te queda mejor que antes". Evidentemente ella te dice que no, que antes estaba mejor, tu le pides perdón, ella te tira un jarrón, te rompe una ceja y tal y cual. Por cierto, debería existir una Asociación Mundial de Peluqueros, presidida por Llongueras, que decidiese las medidas exactas de lo que significan 'las puntas', porque eso de que las puntas son una falange del dedo, o un poco, o un mucho, seguro que causa estragos en la población civil.

Pues a lo que iba. Que vosotros no me podeis fallar. He cambiado de look y ahora mi blog se presenta menos oscuro y más claro para mis fans escasos. Lo hago por aburrimiento, ya que sólo es moda, y porque después de unos meses jodiendo la vista al lector ya me parecía hora de satisfacer a vuestros preciados ojos. También he cambiado el título porque mi odio a Andrés Montes ha crecido hasta límites insospechados. Antes ya lo odiaba, pero no lo suficiente como para no tomar su estúpida frase como 'slogan' de mi blog. El de ahora me parece que se acerca más a la realidad. Que conste que el primer título fue: "Vida de un imbécil en un mundo de ignorantes", pero me gusta más ahora.

Nada más, sólo añadir que he quitado los absurdos links a páginas externas porque dónde se está mejor que en casa.

Dentro de un/unos días volveré para contar alguna tontería.

Adios.

Buenas Noticias

Hay días que te levantas con el pie izquierdo, o con el derecho, pero te da la impresión de que va a ser un día horrible (u horribel). Suena el despertador, a oscuras, no ves nada, tienes frío porque en tu casa no hay calefacción (bueno, en la mía no hay, de momento) y piensas que hacerte el desayuno es lo más difícil del mundo mundial.

En esos días lo mejor es o no levantarte de la cama o tener suerte y encontrar las noticias que me he encontrado hoy al levantarme. Los periodistas hacen un trabajo de información de cosas absurdas que es digno de elogiar, al menos por mi parte de periodista en ciernes (o en zueves…¿no lo pillais? Mejor, no tenía gracia), y que nos alegran esas mañanas tan soporíferas preexámenes en las que el tedio del estudio y la rutina se te posan sobre los párpados para intentar cerrártelos y no suelen parar hasta conseguirlo. Es una batalla encarnizada por el dominio de tu cerebro; tú dices: “abiertos”, ellos dicen: “cerrados” y así hasta que uno de los dos gana (o el otro se rinde).

Pues hoy ha sido uno de esos días; de esos en los que te cuesta activarte y en los que las divertidas noticias te alegran un poco el día.

La primera que me encuentro, nada más encender la tele es la del director del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, que para visitar la mezquita de Selimiye se tuvo que descalzar y resulta que ese día se puso esos calcetines rotos todos tenemos, con dos buenos tomates por los que asoman sus deditos gorditos. Que si nos pasa a nosotros pues oye, que le vas a hacer, eres un poco cerdito o descuidado, o que le tienes mucho cariño a esos calcetines porque los llevabas el día que el Celta ganó su último partido, es decir, hace mucho tiempo, o lo que sea. Pero Paulito, coño, que eres el director del Banco Mundial, y, aunque no sean de marca, en el Día más cercano te puedes comprar tres pares por un M€ o algo así. Seguro que su mujer le decía siempre: “Querido, tira ya esos calcetines que un día te van a dar un disgusto…” y él, pasando de ella: “Venga hombre, tú y tus obsesiones. ¿Qué va a pasar?¿Me voy a tener que descalzar en público? Sería lo último”. Lo último es que el tío este sea tan pardillo. Quiero aclarar que me parece bien, que eso lo acerca un poco más al pueblo. Seguro que cuando salga el puesto de director del Banco Universal le eligen por su perfil bajo, o por ser un tío muy auténtico…o no.

La segunda me la encuentro en el mail. Dani, que se prodiga poco en la red y en los correos me sorprende con una noticia cuyo titular dice esto: “Condenado un hombre por abusar de su primo a quien confundió con su novia”. Pues resulta que en fin de año (del 2005), cenaron juntos dos primos con sus respectivas familias(mujer e hijos por parte del ‘tuerca’ y novia por parte del ‘tornillo’) se pasaron toda la noche bebiendo (los dos primos, no toda la familia) hasta las cuatro de la mañana, “descansaron varias horas”, y siguieron bebiendo. Como estaban muy borrachos (que raro) se acostaron vestidos en la misma cama. Cuando el ‘tuerca’ se despertó notó un dolor muy intenso en el culito…¡le habían hecho la caidita de Roma por detrás! Parece ser que se levantó, fue a la cocina a por un cuchillo y se lanzó contra el violador (que estaría pensando “pero que pasa, es que no puedo hacer el ATO SESUAL con mi novia? Que católico se ha vuelto“). El resto de la historia es la típica: la mujer del ‘tuerca’ impide que pase nada, viene la poli, el ‘tuerca’ no cuenta lo que le pasa por que se averguenza…vamos, lo de siempre. Parece ser que Pajares y Esteso están adaptando el guión con Juanito Navarro y la peli se va a llamar: “Nochevieja del dos mil cinco, por el esto te la tal” o algo así, algo de una rima, pero no lo entendí bien.

La tercera y última es muy friki. En el diario gratuito ADN dicen que han encontrado la cabeza minúscula (30 cm) de un antepasado nuestro que podía ser…¡un Hobbit! Que no podía ser una caso de micro cefalia, aunque según algunos expertos cumple muchos requisitos para ello, no. Era un hobbit y ya está. No se hable más. Gracias, Tolkien, por revelarnos la verdad de la humanidad.

Nada más. A dormir que mañana será otro día.

Besos.

Con Un Par De Tetas


No sé si recordais a Ra, la mujer del blog chachi del que existe un link a la izquierda de vuestras pantallas. Pues ella me ha dado la idea para este nuevo post. Tenía dos cositas que ya escribiré en otro momento, pero esta Ra, con sus temas interesantes, me ha obligado ha cambiar de opinión.

Resulta que ahora la gallega de Cancún, esa que la habían retenido en México por llevar armas en su maleta, ha posado desnuda en Interviú, lo que ha provocado un gran revuelo en Arcade (tiene huevos que se llame el pueblo como las recreativas) y bla bla bla. Pues bien, estoy totalmente a favor del desnudo artístico en esas revistas. Qué pasa si una chica enseña una teta porque quiere y quiénes somos nosotros para criticarlo o enjuiciarlo.

(Comienza la melodía del himno americano de fondo) ¿Es que en este país que se ha forjado en las libertades más básicas ahora se va a impedir que una joven en la flor de su vida no pueda enseñar los pechillos sin que todos pensemos que es una fruta malnacida (iba a poner puta, pero me parecía un poco fuerte y desacertado) o una ligerilla de cascos que te puedes encontrar en cualquier bar de mala muerte detrás de una copa de ginebra y un cigarro sentada en un billar sin bolas?¿Es que tan feo nos parece que se nos muestre la creación en su más bella representación, ésta es, una galleguiña que no sólo no responde con una pregunta, sino que te responde con un par de razones?¿Quiénes somos nosotros para decir qué está bien y qué está mal, qué es bueno y qué es malo, que el Barça está en crisis o que el Madrid es una panda de borrachos?¿No seremos capaces nunca de encontrar la bondad en unos ojos que nos miran detrás de dos pechos colgados en un taller de coches o en un camión que se dirige a un pueblo perdido de la geografía americana?¿Tan malo es decir teta y enseñarla? Si es así que me lo digan, señores, porque yo me bajo de este barco.

Si es delito enseñar una parte del cuerpo, que me detengan; si es delito mostrarme como Dios me trajo al mundo que me condenen; si es un crimen matar a 100 personas me parece bien, y si es ilegal pagar a un jurado para que me absuelban, que nadie dude que lo haré. Vaya si lo haré.
Y si voy a ser señalado por la calle con el dedo sentenciador de la sociedad por salir en pelota picada en una revista que ama el cuerpo humano por encima de cualquier cosa o animal, correré ese riesgo. Es más, lo voy a correr.

Ya he negociado con algunas revistas la publicación de unas fotos que me he hecho con mi movil nuevo (y pensar que mi madre decía que eso de la cámara en el móvil era una tontería). Que gozada va a ser cuando busque mi nombre en Internet (que, por cierto, es una actividad muy divertida, y te da sorpresas chulis cuando buscas el nombre de un
amiguito...buscad el 483) y la telaraña de la red me lleve a una página que se ilumine con mi rostro y mi torso al aire.

Sereis los primeros afortunados en ver una de mis mejores fotos por tener la amabilidad de visitar este humilde blog. Ved y amad:


Lo sé, vestido pierdo mucho. Nada más, besos para todos mis fans.

Los 3 Mosqueterros

No lo he podido resistir. Ayudado por la fiebre youtubera de mis compañeros, me he visto a publicar este. Su historia es bonita: El año pasado, en marzo o abril, no recuerdo bien la fecha, representamos una bella obra de teatro llamada "Los Tres Mosqueteros", dirigida y escrita por Gonzaga y en la que actuamos Gonzaga, Dani y yo, entre otros. Para hacer todo más profesional, el grupo de teatro de Wayne Cerdenko, nuestro mecenas, se movió para darse a conocer a las gentes santiaguesas y a nuestras familias. Entre esas actividades destacaron la entrevista en la radio, la aparición de unos cuantos del grupo en el Correo Gallego y el paseo hasta el parque de Bonabal vestidos con los trajes de la obra para hacer allí un corto a modo de trailer sobre la obra.

El trailer se emitió con problemas de sonido el día de la obra y por eso nos quedamos todos un poco chafados (yo lloré). Sé que algunos de los que leeis esto ya lo habeis visto, pero quiero dejar esta pieza aquí colgada (que también lo está en Youtube) para la posteridad.

Si quereis saber algo sobre la obra, Lord C. nos deleitó con una crítica en su blog que resulta bastate fiable para hacerse una idea de la obra y tal y cual.

Está montado por Javi Juega, que es la voz en off del trailer. Espero que os guste y que vayais a ver la peli cuando salga en los cines de toda Soria.


Las Prespetutas Y La Prispitación

Si, amigos. Todos habeis acudido a la tonterida de colgar un video (he de reconocer que bastante buenos todos) y yo no voy a ser menos que vosotros, ja. Me he decidido por el de Xosé Touxeiro Díaz, que non era millonario pero algúns cartos tiña, por eso de que andubimos a falar de él la noche que vino siendo la anterior a la del 24, uséase, Nochebuena.

Pocos o ningún comentario se pueden hacer al respeto:


Las Canciones De Nuestra Vida

Hay canciones que nos marcan. Escuchar su melodía y erizarse la piel es todo uno. Dicen que el olfato es el sentido más evocador. No sé si os ha pasado alguna vez que vas tranquilamente por la calle y un olor penetra por tus fosas nasales, un olor ya conocido y que te transporta a otro tiempo, a otra época de tu vida. Allí estás tú, delante de la profesora que olía así cuando tenías cinco años, o tirado en el salón de la casa de tus abuelos viendo el Xabarín en la tele. Luego ese olor pasa, vuelves a la realidad y sigues con tu vida en el presente (esperando que aparezca Doc y te diga: "Rápido Martin, tenemos que volver a 1985").

La última vez que recuerdo esa sensación de volver al pasado gracias a un olor fue hace unos dos años, en mi última visita al Rosalía. Iba mentalizado para ver el colegio totalmente cambiado. Para ver a niños desconocidos corriendo por los pasillos por los que corríamos nosotros, borrando nuestras huellas y haciendo que cada rincón de ese maldito edificio rojizo se olvidase de nuestras generaciones.

Me planté delante de esa puerta de cristal que separaba la zona de las escaleras (la zona de los guays, donde fumaban sus pitillitos y trasladaban los problemas de "Compañeros" y "Al salir de clase" a sus insulsas y demasiado cotidianas vidas) del hall del cole. Eso de hall suena chungo. Subí los escalones que me separaban de la entrada y abrí la puerta con decisión y temor. Ya dentro, avancé dos pasos y me paré. Más bien algo me paró. Un olor (fragancia o aroma o lo que sea) me rodeó con fuerza y se introdujo por todos los orificios de mi cuerpo (por el culo también, Guli, y no, no me gustó), llevándome a otro mundo, un universo paralelo. El pasillo se llenó de caras conocidas, de niñas oliendo a Nenuco y niños pegandose balonazos unos a otros. Algunos llevaban el mandilón de cuadros azules (había algunos y algunas atrevidas que lo tenían verde) como si fuese su capa, con sólo el primer botón abrochado. Dora, con sus enormes y casi delictivos melones(así los llamábamos, y es que creo que aquellas cosas no tenían otro nombre posible), llegaba imponiendo la autoridad que no tenía y los mandaba a jugar al patio: "Fuera, a jugar fuera". Nunca entendí la manía esa de no poder estar en los pasillos en los recreos. De la cafetería salían también un chico y una chica diciendo: "Tío, a mí Isa siempre me fía". Otros pegaban en una esquina a algún fulaniño de su clase con unos papeles enrrollados excusándose en un supuesto juego del verano(o del invierno, o del otoño, o de la vida), algo que ahora sería denunciable. Amparo tenía arrinconado a algún pardillo ya mayorcito y le pedía que cuidase de los niños pequeños de su autobús, y que si veía a alguien pegando a uno de los pequeños se chivase. El pobre acusica contestaba que lo haría, aunque por dentro estuviese cagándose en Amparo por hacerle perder el recreo. De la clase de plástica salía un humo negro de Ducados y se intuía la figura pequeña y rechoncha de Elvira, que gritaba a alguien por hacer algo que ella había manadado hacer.

Ese olor me acompañó durante el resto de la visita, y esas imágenes que me acercaban casi a la esquizofrenia también.

Pero el oído también tiene un poder evocador enorme. Y fue hoy cuando me ha trasladado a otra época. Escuché una canción mítica del Frente Atlético, esa de "Vamos dale Atleti..." y recordéque yo conocía otra versión. De nuevo me trasladé a otro mundo paralelo(y para lelos...como soy, que gracejo tengo). En este caso me encontré en el patio cubierto del colegio. Llovía y reinaba el olor a cemento húmedo que nos acompañaba en los días lluviosos de partido los sábados por la mañana. Todos los del equipo del colegio y los de un año más corríamos por ese circuito imaginario delimitado por la canasta de baloncesto y las columnas de color rojo claro y rojo oscuro. Javier Grande, alias Estepi, inefable entrenador del equipo, nos controlaba con la mirada y de brazos cruzados. Supongo que algunos recordareis a Estepi; para los que no sepais quién es resumiré su personalidad con unos breves trazos:

-Entrenaba al equipo porque ganó una apuesta a Taboada(el capo de la Asociación Deportiva del colegio) que consistía en ligarse a dos tías en un bar. Por lo menos eso es lo que se cuenta.
-Le gustaba beber. Por lo menos eso es lo que se decía.
-Le gustaba la disciplina y lo entrenamientos duros. Por lo menos eso era lo que nos quería hacer creer.
-Sus entrenamientos consistían en lo siguiente: formabamos una fila en una línea de fondo del campo y él se ponía en el medio campo. Luego, la mecánica del ejercicio era sencilla: tú le pasabas el balón, el te lo devolvía y tú, llegando desde el quinto carallo, rematabas, casi sin fuerzas, a la portería. La realidad era diferente: tú le pasabas el balón, el te lo mandaba a Parla (literalmente) y, si te quejabas, tú tenías la culpa, bien por no poder volar ni trasladarte a la velocidad de la luz para alcanzar el balón, bien por pretender que el que te va a enseñar algo sobre el fútbol sepa lo mínimo, siendo esto tocar el balón de una manera decente. Este ejercicio tan guay lo conocíamos como "Correr la banda".
-Una de sus frases era: "Teneis que meter el balón entre los CUATRO palos". Si alguien le decía: "pero si son TRES", él contestaba: "Si nos ponemos así, pos son DIEZ" (No recuerdo la cifra exacta que dio en su contestación).

Con estos antecedentes, Carlitos y Pi versionaron la canción del Frente Atlético modificando la letra en honor a Estepi (bautizado así en homenaje a Dragoslav Stepanovic, rígido entrenador del Athletic de Bilbao en la temporada 95, creo, que se caracterizaba por su dureza. Por cierto, lo echaron o se fue antes de acabar la temporada), quedando así la canción:

"Vamos, dale Estepi,
te sigo por los bares, yo te quiero,
vamos a pillar todos un buen ciego
y luego vamos al entrenamiento (entrenamiento).
Y eso que dice Taboada,
que si correr la banda no vale de nada,
yo no le hago caso, voy a todos lados,
lo único que sé es que Grande es un borracho (un borracho).
Lalala lalala lalalalalalala lalalala..."

Al finalizar la canción regresé a la cruda realidad, pero lo hice con una sonrisa. Que tiempos aquellos...aaaaayyyyyyy.

Venga. Dejadme en paz que quiero dormir.


Un día soleado en el Rosalía, un día perfecto para correr la banda

Los Contenedores De La Discordia


No me gusta generalizar. Dicen que los gallegos respondemos con otra pregunta y que somos desconfiados, que los catalanes son agarrados, los vascos exagerados, los madrileños chulos y los andaluces graciosos y vagos. Pero a mí no me gusta generalizar. Dicen, también, que los españoles somos unos fiesteros, los alemanes fríos, los franceses refinados, los portugueses paletos, los árabes terroristas y los americanos patrióticos. Repito: a mí no me gusta generalizar. Y como no me gusta generalizar, no diré que todos los viejos de Madrid son unos locos pesados que no tienen otra cosa que hacer que tocar las narices a las buenas gentes que ocupamos su ciudad…pero hay alguno que es así.

Todo esto viene por un “altercado basuril” que ocurrió en mi calle. Mi calle es pequeña, bastante estrecha y sin mucha luz. Tiene coches aparcados a ambos lados de la carretera y dos tramos de acera; la que está enfrente de mi edificio no tiene ninguna particularidad, pero sobre la que se levanta el pequeño bloque donde vivo no llega hasta el final de la calle, y es sustituída por un camino de tierra que se convierte en barro cuando llueve y, lo que es peor, está llena de mierda de perro. Algunos de esos zurullos(perdón por la expresión, pero es que no son caquitas ni tonterías así) parecen propios de un tigre, o de un elefante, o de un perro que mide cómo un elefante. Con este panorama podría entender que los vecinos me increpasen si me viesen ponerme a defecar tranquilamente cual cánido sin retrete y luego no sacase una bolsa de plástico para recoger mis pertenencias.

Lo malo es que algún vecino parece molesto porque se eche la basura en un contenedor que no sea el tuyo.

La historia comienza el domingo pasado. Teniendo casi finalizado un absurdo trabajo que tenía que entregar el lunes, decidí tomarme un descanso. Quedé con la última persona ex-rosaliana que me faltaba por ver en Madrid (de las que conozco), Rocío, y su novio, Álvaro. Cuando me dispongo a salir de casa, Chisco, mi compañero de piso, me pidió que bajase la basura y que, como aún no eran las ocho (hora a la que sacan los contenedores a la calle), echase las bolsas en unos contenedores que había enfrente.

Así que ahí fui yo, armado con mis bolsas de despojos alimenticios y mi mp3 (el mp3 era para escuchar música, no para tirarlo). Desde mi acera (la que termina en arenilla con caca) pude ver dos contenedores que se levantaban majestuosos entre dos coches viejos y mal aparcados. Me acerqué a ellos, abrí sus tapas y eché dos bolsas dentro (una de plásticos y nosequé y otra de restos de comida y cosas por el estilo). Cuando estaba investigando qué había en la tercera bolsa para saber dónde tirarla, un viejo sacó la cabeza de uno de los coches y me dijo algo. No le entendí. Antes, desde mi acera, pude ver como el viejo en cuestión jugaba con las luces de su coche, como el del anuncio de un coche (¿Logan?): “Largas, cortas, largas, cortas”.

A continuación os reproduzco lo más fielmente posible la conversación que tuvimos:
Mauro: ¿Qué dice?
Viejo: ¿De qué edificio eres?
M: Del de enfrente, del número 7, ¿por?
V: Es que no puedes tirar aquí la basura. Tienes que echarla en los contenedores que pongan tu número, y no donde te dé la gana. Luego los de este edificio tienen que dejar la basura por el suelo porque sus contenedores están llenos.
M: (Pensativo) Mmmmmm…ya.

El viejo me mira desafiante; puedo ver la llama del odio en sus ojos.

V: Estos contenedores son para los de este edificio.
M: Es cierto, tiene razón, no me había dado cuenta.
V: Sácalos de ahí.
M: (Estupefacto, pero manteniendo la compostura y la educación) ¿Cómo?
V: Que recojas las bolsas.
M: NO pienso recoger ninguna bolsa. Ya le he dicho que tiene razón, que no me había dado cuenta del grave perjuicio que estaba causando a esta nuestra comunidad, pero no pienso sacar de ahí las bolsas.
V: Pues bla bla bla bla…

Mientras el señor decía sus cosas mi ira fue en aumento. Aún tenía en la mano una bolsa de basura que no había tirado. Me acerqué a la ventanilla y le vacié la bolsa dentro de su coche.

M: Ya está, ya tiene qué hacer esta tarde en lugar de molestar a la juventud. Ordéneme los restos por orden alfabético y haga una lista de los productos que consumimos en mi casa.

Vale. Es mentira. Era para darle un final heroico a la par que desagradable.

Realmente pasó esto:

V: Pues bla bla bla bla…

Yo me giré jurando en arameo (realmente fue en gallego, dije algo así como:”Vaia ó carallo, señor”) y dejé la bolsa en la puerta de mi portal, esperando que algún alma cándida la echase en su correcto contenedor cuando este estuviese a nuestra disposición.

Escapé como un cobarde, me puse mi mp3 y sólo pude escuchar a lo lejos unos bocinazos, que no sé si serían para mí.

No me gusta generalizar, por eso diré que hay algunos viejos que son insoportables.

Nada más. Os quiero. Besos.

Seres inertes



La inercia es el poder que mueve el mundo. No es el amor, desgraciadamente, como decía aquel anuncio de Cacharel("algún día el amor moverá el mundo), lo que mueve el mundo. Es una mentira más que nos creemos en navidad; lo mueve la inercia. Un día nacemos y, a partir de ahí, nos convertimos en seres habitualmente inertes. Sólo esperamos algo, como un Keanu Reeves en Matrix, que nos salve de esa inercia en la que hemos entrado sin querer.

Si las cucarachas nacen, crecen, se reproducen y con Cucal, mueren y desaparecen, los humanoides nacemos, crecemos y desaparecemos(hay algunos que no se reproducen), y todo lo hacemos con la sombra de la inercia sobre nosotros. El médico te saca por la cabeza, te coge de los pies y te golpea en el culo para saber si estás vivo y si tienes voz de tenor o de soprano. Después es la inercia la que te agarra fuerte y no te suelta, ni tus padres pueden hacer nada. Es como si la inercia, representada por un hombre anciano con barba, te diese un empujón y te dijese: "Venga, chaval. Tu sigue esa línea recta y no te salgas, ¿eh? Hasta otra". Así que, desde que naces, sin opción ninguna, la inercia te guía por un camino imaginario del que es casi imposible salir.

La inercia es un enemigo; yo lo considero mi archienemigo. Por ello, como le pasa a todo superhéroe, no podría vivir sin luchar contra ella. Además actúa como tal, acechando detrás de todas las decisiones. Te fuerza a que tomes una decisión que a ella le convenga y, si lo consigue, sus carcajadas se pueden escuchar desde cualquier punto del mundo, unas carcajadas que significan: "misión cumplida, muahahahaha". Es difícil escaparse de su influencia, es casi imposible esquivar esas extrañas ondas que la inercia envía para conquistarte y convertirte en uno más de sus zombis. Esta batalla contra la inercia no tiene nada que ver con no tomar drogas, ni con ser buena persona, ni con teñirte de rubio para parecerte al de "El lago azul". No es una pantomima con trasfondo religioso que nos haga mejores personas. Evitar la inercia es algo personal, y luchar contra ella no tiene efectos exteriores; me refiero a que nadie te va a premiar, nadie te dirá: "Te escapaste de ella, eres la leche, tío", aunque nadie te puede decir tampoco si has conseguido escaparte de la inercia. Todo se queda entre tú y ella. Ella es la única que sabe si has sido capaz de vencerla.

Yo soy una de esas personas que, dado que la conozco, he sido capaz de evitar la inercia. Como si de un Neo en feo se tratase, combato su fuerza, que trata de llevarme a donde ella quiere. Me he hecho fuerte con el tiempo, he entrenado duramente, aunque yo también soy débil, yo también cedo ante ella algunas veces.

Por ejemplo: el viernes de la semana pasada me atrapó. Fue de manera estúpida, en una tontería que no refleja la inercia en su totalidad, pero es que lo abarca todo, desde lo más importante hasta la mayor tontería del mundo. La cosa es que me dirigía a la estación Príncipe Pío, donde había quedado con Romaní para ver a unos cuantos ex-sanagustinos. Bajé las interminables escaleras de la línea circular para encontrarme en un rellano, frente a un cartel que indica las dos direcciones de la línea: derecha-izquierda. Despistado como yo iba, giré a la derecha y bajé las escaleras que me llevaban al andén. Llegó el metro y me subí. En tres segundos varias cuestiones se me vinieron a la cabeza: "He girado a la derecha y eso lo hago siempre que voy a Nuevos Ministerios", "Nuevos Ministerios está en dirección contraria a Príncipe Pío", "Que mal huele este hombrecito que está aquí en frente". Después, una mano imaginaria se posó sobre mi hombro(era la misma mano que me había dado una colleja cuando, en un examen de Hacienda, me metí en una clase que no era la mía; me avisaba de que no era casualidad que las preguntas de aquel examen me sonasen a chino, ya que era la clase del grupo "C" y yo me había cambiado al grupo "A") y me dijo: "eh, psst, sí, tú, el de la cara de tonto, te acabas de montar en un metro que va en dirección contraria". Me giré hacia la puerta y aun estaba abierta. Me hice el despistado y salí disimulando(no lo hice silbando, porque eso delata a cualquiera) hacia el andén, subí las escaleras y me fui al otro andén para coger el metro correcto. Había vencido. Mientras esperaba el metro correcto, en silencio, avergonzado de haberme dejado infuir por la inercia, pude escucharla; decía: "Cago`n to lo que se menea. La próxima vez no te escaparás. Por cierto, súbete la bragueta, guarro". No hice caso. Seguro que me quería coger en esa tontería, pero prefería parecer un violador que ceder ante mi odiada inercia.

Esta vez fui capaz de escapar a la inercia, pero ¿seré capaz de hacerlo la próxima vez? Quién lo sabe. Os lo contaré.

Besos.

Homenaje A Puskas

Ayer estuve en el Bernabeu. Germán, un ex-sanagustino que no habla en antiguo, tenía varios abonos y me cedió uno de ellos para acudir a ese templo madrileño del fútbol. Coincidió que, de los cuatro que fuimos al campo, la mitad eran del Madrid; los otros dos éramos yo del Barça y el otro del Atlético de Madrid.

Llegamos tarde al campo y nos perdimos el gol de Ramos y el minuto de silencio por la muerte de Puskas. La verdad es que no he visto ni leído nada del partido, así que lo del minuto de silencio lo supongo yo, aunque sería lo más normal, y yo lo hubiese cumplido con todo el respeto del mundo, ya que, por muy Madrid que sea, los grandes son siempre los grandes.

Entramos apurados para encontrar nuestro sitio, en el fondo sur, a unos 100 metros o así de los Ultra Sur. No, no os preocupeis, no entramos en contacto con ellos, no les preguntamos por qué alzaban la mano derecha con la palma abierta en un movimiento que iba desde el corazón hasta lo que daba la longitud de sus brazos. Tampoco les preguntamos por qué iban todos rapaditos, como si fueran uno solo, ni por qué había un control policial justo delante de ellos...supongo que son cosas que pasan.

El Bernabeu es un estadio viejo. No es uno de esos estadios megamodernos que casi se peina él mismo el cesped y los restos de pipas se limpian por medio de androides con forma humana. Aún así me pareció un estadio de fútbol impresionante, un lugar digno de ir aunque no te guste el fútbol. Ayer, contra un equipo de la mitad baja de la tabla como el Racing, el campo estaba práctcamente lleno. Seguro que muchos de los que estábamos allí no nos importaba que el Madrid ganase, y no íbamos con la esperanza de que el Madrid nos deleitase con un partido antológico(algo que parece imposible cuando Capello es el jefe de todo), sólo íbamos al estadio para dejarnos impresionar por el ambiente, por ese cesped verde y bien cuidado o por la calefacción que hay encima de determinadas gradas.

Como decía, el Bernabeu no es un estadio modernísimo. Aun así, le da un millón de vueltas a Balaídos. Sé que parece una tontería o una obviedad, pero sólo hace falta visitar un estadio de un equipo grande para darte cuenta de que Balaídos es un campo indigno para un equipo de primera división que aspira a ser algo en el mundo del fútbol. Parece ser que desde casi cualquier grada del Bernabeu puedes ver más o menos bien el partido, algo impensable en Balaídos. Me daba verguenza pensar en Capello entrando en Balaídos y pensando: "Menudi merdi...". Nosotros estábamos en lo que en Balaídos sería la grada de Gol y la vista del campo no tenía ni punto de comparación. A lo mejor es por la ya inexistente pista de atletismo, que hace que lo más cerca que puedas tener a un jugador sea 35 metros, pero el aspecto desolador que tiene Balaídos es vergonzoso. Recuerdo el partido Celta-Mérida en el que el Celta se jugaba volver a la UEFA 30 años( o más) después. Balaídos estaba repleto, lleno de gente que cantaba, gritaba y animaba sin cesar. El ambiente llegaría a los jugadores como si viniese de un teléfono estropeado, lejano y sin fuerza. En el Bernabeu da la sensación de que, cuando silban a un jugador, los tímpanos le deben estallar. Antes siempre me reía de la imagen de Figo tapándose los oídos por los silbidos del Nou Camp; "Mariquita", pensaba. Ahora lo entiendo, y también el miedo escénico del Bernabeu que decía Valdano, y veo normales y totalmente posibles las remontadas europeas del Madrid de los 80. Dicen que desde el cesped del Bernabeu sólo ves gradas que se extienden hacia arriba y un pequeño resquicio de cielo por el que respirar. Acojona.

Ya es hora de que tiren Balaídos. Que hagan un estadio pequeñito y que se convierta en un infierno a lo estadio turco. Es que si no así llega el Eintrach y se pasea por Balaídos. Aforo de 20.000 espectadores o algo menos(total, nunca va más gente), gradas apretaditas, cercanía entre grada y cesped...esa es mi solución, amigos.

Sobre el partido, poco, poco. Cannavaro es buenísimo, Zigic da miedo de lo alto que es(le marcaban dos en las faltas y corners y remató casi todo. Mal, pero remataba), Michel Salgado tiene nuevo color de pelo, más rubio de bote que le acerca más a su gemelo He-Man, y juego patético del Madrid que, salvo los goles, poco más hizo.

Como también estuve en el Nou Camp, aunque fue en una presentación del Barça, debería comparar y decir cual es el mejor y tal y cual. No lo voy a hacer, primero porque no sería objetivo, y segundo porque son campos diferentes. Así que no me mojo.

Y hoy derbi. Recemos.

Saluditos.

Aquí Huele A Muerto

Qué tal, gentes de aquí y de allá. Yo estoy bien, gracias. En este tiempo que ha pasado desde mi última actualización(ese video que no tuvo para nada una buena acogida...gañanes) hasta hoy, mi vida ha cambiado un poquito, por eso paso a contaros las tonterías que han hecho cambiar mi situación madrileña.
Vigo
Así es. Estuve en Vigo, mi ciudad, durante el "puente" del 1 de noviembre. Fue un tiempo raro. No perdido, sino raro. El jueves pude fui invitado a Balaídos, cortesía de los Pereiro, para asquearme con el juego del Celta. Enfrente estaba el Eintrach de Frankfurcio, el peor equipo que ha pasado por Balaídos en años, pero que consiguió sacar un punto gracias a la inoperancia del Celta. Éramos pocos, pero éramos fieles…salvo los que estaban detrás de nosotros que se dedicaban a decirle a Nené que no se iba ni de la abuela de uno de ellos o a Iriney que era un pailán.
El viernes quedé con Silvia y luego salí por la nuit viguesa con Dani, Carlitos y Sandro. Luego apareció Guli, en medio de una acalorada discusión sobre fútbol; de esa conversación se puede sacar en claro que Carlitos prefiere ser De Rossi, estopero medio de la Roma, antes que un crack que no haya ganado nada de nada(como Mostovoi, por ejemplo). La selección(todos llevamos un seleccionador dentro), Harry el Sucio y alguna tontería más pasaron por nuestras manos para salir totalmente deformadas al final de la conversación. La noche se acabó pronto porque el ambiente era pobre pobre. Mucha policía, poca diversión…y para casita.
El sábado empezó con un campeonato a muerte con el nuevo Pro Evolution en casa de Dani, del cual salí vencedor(gané dos veces seguidas a Sandro claramente) y se acabó con una cena con Silvia.
El domingo volví a Madrid con la pena en el alma. Dejé atrás el olor húmedo y a mar de Vigo para encontrarme con el ambiente seco, duro, castizo de Madrid. Y todo esto solito, como una niña a la que le acaban de robar a su muñeca. El Celta y su victoria me sacó de ese letargo y lo disfruté con Luz y algunas de sus primas y amigas de estas. Cantaron(ellas) el himno del Celta, el gallego y humillaron a dos hinchas del Madrid que nos despidieron con un corte de manga.
Fútbol
Después de enterarme de la liga de ex-rosalianos que se está organizando en Vigo, de ir a Balaidos y de conocer las maravillas del nuevo PES, mi hambre de fútbol crece sin cesar. Para llenar ese hueco en mi alma bella apareció la posibilidad de formar un poco competitivo equipo de fútbol 7 con la gente de mi clase. Todo se desvaneció cuando nos enteramos de que era necesaria una fianza de 25 M€…¡¡por persona!! Vaya con la Universidad pública. Era tal el robo que pasamos de entrar en ese juego capitalista. De todas formas no pierdo la esperanza de jugar algún partidillo amistoso.
Becas
Lo mejor ha llegado la última semana. El jueves, festivo en Madrid pero no en Getafe(Ceibe), un encuentro con una chica de la Carlos III y con su carrera acabada me dio la ocasión de conseguir un teléfono de un chico que trabaja en una empresa en la que buscan becarios para Deportes. Y remuneradas y en fines de semana. Me lo pensaré.
Pero aún mejor: el viernes recibo una llamada de un chico que trabaja en una radio avisándome de que se abría el plazo de coger a nuevos becarios, y que mandase mi currículum para ver si tenía suerte.
Dos "ofertas" en un mes y sin moverme del sillón. Será buena suerte.
Los nombres de las empresas y los datos más exactos de todo lo que pasó los omitiré, mas que nada porque son poco importantes y, como dicen los actores ante un nuevo proyecto, no quiero gafarlo hablando de ello antes de que pase nada.
Os avisaré si me convierto en un becario o si me quedo tal cual estoy ahora.
Nada más. Disfrutad.
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