Hay días que te levantas con el pie izquierdo, o con el derecho, pero te da la impresión de que va a ser un día horrible (u horribel). Suena el despertador, a oscuras, no ves nada, tienes frío porque en tu casa no hay calefacción (bueno, en la mía no hay, de momento) y piensas que hacerte el desayuno es lo más difícil del mundo mundial.
En esos días lo mejor es o no levantarte de la cama o tener suerte y encontrar las noticias que me he encontrado hoy al levantarme. Los periodistas hacen un trabajo de información de cosas absurdas que es digno de elogiar, al menos por mi parte de periodista en ciernes (o en zueves…¿no lo pillais? Mejor, no tenía gracia), y que nos alegran esas mañanas tan soporíferas preexámenes en las que el tedio del estudio y la rutina se te posan sobre los párpados para intentar cerrártelos y no suelen parar hasta conseguirlo. Es una batalla encarnizada por el dominio de tu cerebro; tú dices: “abiertos”, ellos dicen: “cerrados” y así hasta que uno de los dos gana (o el otro se rinde).
Pues hoy ha sido uno de esos días; de esos en los que te cuesta activarte y en los que las divertidas noticias te alegran un poco el día.
La primera que me encuentro, nada más encender la tele es la del director del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, que para visitar la mezquita de Selimiye se tuvo que descalzar y resulta que ese día se puso esos calcetines rotos todos tenemos, con dos buenos tomates por los que asoman sus deditos gorditos. Que si nos pasa a nosotros pues oye, que le vas a hacer, eres un poco cerdito o descuidado, o que le tienes mucho cariño a esos calcetines porque los llevabas el día que el Celta ganó su último partido, es decir, hace mucho tiempo, o lo que sea. Pero Paulito, coño, que eres el director del Banco Mundial, y, aunque no sean de marca, en el Día más cercano te puedes comprar tres pares por un M€ o algo así. Seguro que su mujer le decía siempre: “Querido, tira ya esos calcetines que un día te van a dar un disgusto…” y él, pasando de ella: “Venga hombre, tú y tus obsesiones. ¿Qué va a pasar?¿Me voy a tener que descalzar en público? Sería lo último”. Lo último es que el tío este sea tan pardillo. Quiero aclarar que me parece bien, que eso lo acerca un poco más al pueblo. Seguro que cuando salga el puesto de director del Banco Universal le eligen por su perfil bajo, o por ser un tío muy auténtico…o no.
La segunda me la encuentro en el mail. Dani, que se prodiga poco en la red y en los correos me sorprende con una noticia cuyo titular dice esto: “Condenado un hombre por abusar de su primo a quien confundió con su novia”. Pues resulta que en fin de año (del 2005), cenaron juntos dos primos con sus respectivas familias(mujer e hijos por parte del ‘tuerca’ y novia por parte del ‘tornillo’) se pasaron toda la noche bebiendo (los dos primos, no toda la familia) hasta las cuatro de la mañana, “descansaron varias horas”, y siguieron bebiendo. Como estaban muy borrachos (que raro) se acostaron vestidos en la misma cama. Cuando el ‘tuerca’ se despertó notó un dolor muy intenso en el culito…¡le habían hecho la caidita de Roma por detrás! Parece ser que se levantó, fue a la cocina a por un cuchillo y se lanzó contra el violador (que estaría pensando “pero que pasa, es que no puedo hacer el ATO SESUAL con mi novia? Que católico se ha vuelto“). El resto de la historia es la típica: la mujer del ‘tuerca’ impide que pase nada, viene la poli, el ‘tuerca’ no cuenta lo que le pasa por que se averguenza…vamos, lo de siempre. Parece ser que Pajares y Esteso están adaptando el guión con Juanito Navarro y la peli se va a llamar: “Nochevieja del dos mil cinco, por el esto te la tal” o algo así, algo de una rima, pero no lo entendí bien.
La tercera y última es muy friki. En el diario gratuito ADN dicen que han encontrado la cabeza minúscula (30 cm) de un antepasado nuestro que podía ser…¡un Hobbit! Que no podía ser una caso de micro cefalia, aunque según algunos expertos cumple muchos requisitos para ello, no. Era un hobbit y ya está. No se hable más. Gracias, Tolkien, por revelarnos la verdad de la humanidad.
Nada más. A dormir que mañana será otro día.
Besos.
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Hace 8 años